10 de febrero de 2009

Perdon y olvido

Si de algo estoy plenamente convencido es que estoy lleno de defectos y es en estos pequeños ejercicios de catarsis en las que uno busca una válvula de escape.

Una de las más grandes tareas que me quedan por completar en mi vida es como manejar eso del perdón y olvido, francamente no sé si algún día lo logre.

Ignoro en que parte de mi material genético se aglomera semejante cantidad de "memoria" pero en cuanto a lo relativo a recordar quienes me hicieron daño, no puedo dejarlo ir, es algo que considero mi más grande defecto.

Para otros podrá ser algo físico, estético, que sé yo, nariz, boca, dientes, pies, cabello, para mí es algo de mi carácter, el hecho de perdonar y no olvidar.

Cuando alguien nos hace algo, habrá quienes ni perdonan ni olvidan; hay otros que tienen esa maravillosa cualidad, no solo de perdonar sino tambien de olvidar; habemos otros que nos ofendemos, perdonamos pero no olvidamos. Just in case, acaso para que no nos vuelva a suceder.

No quiero que esto se tome como que soy alguien que va por la vida esperando que le hagan algo para resentirse, pero sí, sepanlo, si te metiste conmigo socala, porque te puedo llegar a hacer la vida imposible, por las buenas o por las malas.

Para finalizar, como dije al principio, solo espero que algun día sea lo suficientemente afortunado para poder olvidar.

1 comentario:

Leo Solórzano dijo...

El problema de no perdonar es que el mas afectado es uno mismo.

Ocurre ademas que muchas veces existen personas que ofenden incluso sin notarlo.

Esto implica que mientras los que nos ofendieron puede que anden sin ningún problema y nosotros con nuestro "fuego" por dentro y sin paz.

En el Padre Nuestro le pedimos de todo a Dios y lo único que le ofrecemos es perdonar.

Para la mayoría de las personas es bastante difícil poder perdonar. Pero la practica hace al maestro.

Saludos