2 de agosto de 2011

Disparates

Desde hace días ando ganas de tener este soliloquio. No es justo que no haya un 'nosotros'. Pero no es justo tampoco que te arrastre a mi infierno personal. Supongo que algún día sabré como exorcizar mis demonios. Para mientras te regalo mis versos. Llevate mis sentimientos. Guardalos bajo una piedra. Despedaza mis emociones. Ignora mis peticiones. Arrancame esta desidia. Inculcame nuevas metas. Ayudame a superarme. Enseñame a conocerme.

4 comentarios:

Rebeca dijo...

Hace poquito leí que es muy egoísta decirle a los demás lo mal que estamos, repitiendo una y otra vez lo horrible que es todo y contagiando al final nuestro estado de animo, sin embargo, creo que siempre va bien un hombro sobre el que llorar y a la vez compartir alegrías, todo en su justa medida, porqué demasiado solos estamos para encerrarnos en nosotros mismo y querer aparentar lo que no somos por el bien de los demás.

Mariocopinol dijo...

Creo que en la medida de lo posible es bueno, sacar lo que nos aqueja pero sin llegar a extremos de parecer gente que mendiga atención. El balance como para todas las cosas en la vida, debe estar presente..... hasta en lo emocional

Ariadna Lira dijo...

Yo opino que todo escritor, por el simple hecho de escribir, saca sentimientos y funge como catalizador de emociones muy personales del lector. Es por ello el impacto tan diferente que produce en los lectores.Bukovsky por ejemplo Hesse que no lloran o se qujan, sino nos regalan una percepción de la vida, cruda y real.Bien por revelarte y sacar lo de dentro Mario, bien por escribir!!

Mariocopinol dijo...

Gracias por pasar a leer Ariadna! Pienso igual q tu, depende de las emociones q transmitas a tus lectores las reacciones q obtendras.

Saludos desde El Salvador!