24 de octubre de 2009

Valió la pena

Valió la pena tomar la vía errónea una y mil veces
porque atravesar veredas sombrías y tenebrosas,
finalmente me llevó a una calle deslumbrante.

Valió la pena maldecir a los elementos y no desfallecer,
seguir adelante y no perder la fé
en que no era una quimera hallarte.

Valió la pena cualquier acto de mi pasado si me llevó hasta tí.
Valió la pena con tan sólo ver tu rostro sonriente,
el primer beso que nos dimos y añoro como no tienes idea el primer amanecer junto a tí...

Valió la pena, mi regalo de Dios, tan sólo conocerte.
Lo demás, despertarme día a día con la plena convicción de que te tengo conmigo,
es un presente de invaluable valor que anima mi existencia.

Mario Francia.