28 de agosto de 2009

Es la sangre vinculante?

No todos los días uno llega a conclusiones que pueden llegar a estremecer aún al poseedor del más férreo carácter. Como contaba aquí, recientemente leí "El Asco" de Castellanos Moya y hay una parte de esa obra que nos ilustra de un ejemplo que quiero retomar para hacer de ello una reflexión.

En esta novela, el protagonista, a la hora de poner distancia de la figura de su hermano y todo lo que él representa, manifiesta su disgusto de como han transcurrido 18 años (cosa que no le ha pesado en lo más mínimo) y no tienen nada en común (salvo la crianza, padres y apellidos) pero sí lamenta que acontecido el fallecimiento de su madre se ve en la infamante necesidad de alojarse por treinta días (que luego él acorta a quince) en su casa.

Dejando de lado los detalles, quiero hacer una pregunta puntual. Si dos hermanos que son como el agua y el aceite, siendo tan dispares como las Antípodas, sin poder sostener un tópico decente de conversación, compartiendo tanto, no son compatibles, puede haber una prueba más contundente que la sangre no es vinculante?

Quizás si la hay, algo que puede ser digno de mencionar, que nadie me puede negar y que ya antes he tocado en esta bitácora, que tal un padre o madre que durante x años (más de 3 para que sea válido el ejercicio) ha considerado un hijo como propio y resulta que no lo es??? Biológicamente no lo es, sus cromosomas (del hijo) no contienen su información genética. Va el supuesto padre a dejar de tener sentimientos hacia su NOhijo??? Para mí que confirma que los humanos somos animales de costumbre. Ustedes que opinan? Les dejo la inquietud.

2 comentarios:

Rebeca dijo...

Totalmente de costumbres y ya se sabe que la genética no lo es todo, heredas ciertos rasgos pero luego la sociedad te esculpe, y se pueden dar casos de hermanos que se odian y de personas sin ningun lazo sanguíneo que se aman sobre todas las cosas.

iba pasando dijo...

Totalmente de acuerdo, la costumbre y rutina nos define como especie.

Y en este mundo donde el 10% de los hombres con descendencia crían hijos que no son suyos sin saberlo.