15 de noviembre de 2006

los antinobel

Muhammad Yunus, Orhan Pamuk, John C. Mather, George F. Smoot, son nombres que le dieron la vuelta al mundo este 2006. No son artistas, ni mucho menos. Ganaron un Nobel.

Como los anteriores, hay otros que también ganaron un premio: El Antinobel. Este año Nic Svenson y Piers Barnes, de la Organización de Investigación Científica de Australia, lograron el máximo galardón del Antinobel al realizar un trabajo investigativo que logró calcular el número de disparos que deben hacerse para asegurar que los que posan en un grupo fotográfico aparezcan en la imagen con los ojos abiertos. Esto en matemáticas.

En Ornitología, el premio se lo llevó un estudio de la Universidad de California, elaborado por Ivan Schwab y Philip May en el que se explica por qué los pájaros carpinteros no sufren de dolores de cabeza al cavar sus nidos en medio de los árboles.

Los premios Aninobel son una parodia del premio Nobel que suelen celebrarse en las mismas fechas.

Estos premios fueron fundados e inventados en el año 1991 por la revista ciéntifica y de humor Annals of Improbable Research como bien su página web lo anuncia (www.improbable.com).

Este medio es co-patrocinado por varias sociedades que ostentan la palabra Harvard en su denominación, como The Harvard Computer Society o The Harvard-Radcliffe Society of Physics Students. La gala de entrega se realiza en el Sanders Theatre, de la Universidad de Harvard.

Estos galardones son dedicados a las personas que logran descubrir, científicamente, detalles curiosos e inusuales de la vida.

13 de noviembre de 2006

que caro es morirse

Hoy falleció una tía, la unica hermana de mi papá que vive en el país, en agosto celebró 60 años de sus votos (era monja) vivió toda su vida en claustro y sin lujos de ninguna clase, se enfermó y fue a un hospital nacional, ya lo había leído antes en los reportajes que habían sacado en los periódicos y ahora lo compruebo, que caro es morirse!
vaya con Dios tía Consuelito!

9 de noviembre de 2006

no todos somos patos...

....aunque deberíamos:


Desde que era niño se me ha considerado un inadaptado. Nadie parecía entenderme. Mi propio padre me dijo en cierta ocasión: «No estás lo suficientemente loco como para encerrarte en un manicomio ni eres lo bastante introvertido como para meterte en un monasterio. No sé qué hacer contigo».


Yo le respondí: «Una vez pusieron un huevo de pata a que lo incubara una gallina. Cuando rompió el cascarón, el patito se puso a caminar junto a la gallina madre, hasta que llegaron a un estanque. El patito se fue derecho al agua, mientras la gallina se quedaba en la orilla cacaraqueando angustiadamente. Pues bien, querido padre, yo me he metido en el océano y he encontrado en él mi hogar. Pero tú no puedes echarme la culpa de haberte quedado en la orilla».

Anthony de Mello


8 de noviembre de 2006

I'm not a look a like


Este es un proyecto de un fotógrafo llamado Francois Brunelle que se puede encontrar aquí y que se puede resumir como el proyecto acerca de los parecidos entre las personas sin que estas tengan parentesco alguno, no se recibe paga, los modelos reciben una de sus fotografías de las que van a exponer y a publicar en el libro y ya ha habido sesiones en Toronto, Londres, París, Lyon, Lausana y Ginebra, a ver cuando vienen a El Salvador verdad!?

El trauma de estar en la familia equivocada

Carlos Mario Estor de Zubiría y Ramsis Puello Del Río tienen hoy 29 años. Se enteraron de la verdad 27 años después y hace dos, la comprobaron mediante pruebas de ADN.
Vinieron al mundo en octubre de 1977 con un día de diferencia y, al parecer por un error del personal del Hospital Bocagrande de Cartagena, los bebés terminaron creciendo en familias que no eran las suyas. Las madres tuvieron dudas al principio, pero después cada una terminó por convencerse de que tenía el niño que había dado a luz.


A los 7 años, Carlos Mario crecía en una casa confortable de Bocagrande, al lado de sus hermanos. Estudió en el colegio Jorge Washington, un centro escolar bilingüe y considerado uno de los mejores de la ciudad, donde se matriculan los hijos de las familias acomodadas.

Entre tanto, Ramsis, el verdadero hijo de la familia Estor De Zubiría, a los 7 años ya le daba dolores de cabeza a la que creyó siempre que era su madre, Cecilia Del Río. Cuentan sus vecinos que era travieso y que le gustaba la calle. Vivía en un sector de clase media del municipio de Turbaco, a 20 minutos por carretera de Cartagena.
Su padre de crianza es un conocido y respetado abogado, considerado en Turbaco como un hombre de principios, ya retirado de la profesión.
Levantó a sus tres hijos (dos de ellos son odontólogos) con esfuerzos, mientras que su esposa Cecilia les daba una buena crianza en el hogar.

"Yo le agradezco a Cecilia la educación que le dio a mi hijo biológico, porque es un hombre serio, sin vicios, responsable", dice la señora Estor De Zubiría.

Los niños que cambiaron al nacer crecieron, sin duda, en dos mundos diferentes.
Carlos Mario fue bautizado con uno de los apellidos de más abolengo en Cartagena, como es el de los Estor de Zubiría. Una vez terminó el bachillerato, sus padres lo mandaron a Estados Unidos, para que conociera al resto de su familia y mejorara su inglés. Demoró ocho meses allá.
Ramsis fue bautizado con este nombre por deseo de su padre Carlos y en honor al prestigioso faraón egipcio (Ramses). Pero no era precisamente una vida faraónica la que le esperaba a este adolescente.

Una vez terminó su bachillerato se fue a pagar el servicio militar en La Guajira. Cuando regresó trabajó como administrador en la hacienda Matute, en Turbaco.
Carlos Mario, al regresar de Estados Unidos, ingresó a la Universidad Jorge Tadeo Lozano a estudiar comercio exterior. Al terminar la carrera se fue a especializar a Bogotá en negocios internacionales, en la Universidad Externado de Colombia. Hoy trabaja en una importante empresa naviera.

Ramsis, con la ayuda económica de su madre biológica, a la que conoció hace dos años, ahora hace el quinto semestre de derecho en la Universidad Rafael Núñez.
Doña María de Lourdes quiere que como sus otros hijos- entre ellos Carlos Mario- Ramsis sea bilingüe y lo puso a estudiar inglés en el Centro Colombo-americano, donde ella es profesora.

Hoy, las dos familias están felices, pero confundidas. "Tenemos un tremendo lío en nuestras cabezas. No sabemos para dónde coger", dice la hermana biológica de Ramsis, María Claudia